Hoteles en Toscana
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Toscana, la región del centro de Italia que se extiende desde los Apeninos hasta la costa del Tirreno, atrae cada año a millones de viajeros con sus colinas onduladas, sus pueblos medievales encaramados en lo alto de las cimas, sus vinos de renombre y algunas de las obras del Renacimiento más importantes del mundo. Tanto si se llega en tren a Florencia como si se recorren carreteras secundarias flanqueadas de cipreses, la región ofrece una riqueza de experiencias que recompensa por igual a quienes la visitan por primera vez y a quienes regresan una y otra vez.
Arte, arquitectura e historia
Florencia, capital regional de Toscana, alberga la Galería Uffizi, uno de los museos de arte más antiguos y visitados del mundo, con obras de Botticelli, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. La catedral de Florencia, conocida como el Duomo, luce la célebre cúpula de ladrillo de Brunelleschi, un hito de la ingeniería completado en 1436 que sigue definiendo el perfil de la ciudad. Más allá de Florencia, la medieval Piazza del Campo de Siena acoge el famoso Palio, la carrera de caballos que se celebra dos veces al año, mientras que la torre inclinada de Pisa convoca a los visitantes al Campo dei Miracoli, en el noroeste de la región.
Vino, gastronomía y paisaje toscano
Toscana es una de las regiones vinícolas más reconocidas de Italia. La zona del Chianti Classico, entre Florencia y Siena, produce tintos de uva Sangiovese que maridan de forma natural con la cocina local: bistecca alla Fiorentina, ribollita —una consistente sopa de pan y verduras— y pici, una pasta gruesa elaborada a mano. El Val d'Orcia, paisaje declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en el sur de la región, está íntimamente ligado al Brunello di Montalcino y al Vino Nobile di Montepulciano, dos de los tintos más respetados de Italia. La producción de aceite de oliva también ocupa un lugar central en la agricultura toscana, con especial reconocimiento para la zona de Lucca.
Pueblos en altura y espacios naturales
Más allá de las grandes ciudades, Toscana conserva decenas de localidades pequeñas que mantienen su trazado urbano medieval y sus tradiciones propias. San Gimignano es conocida por sus 14 torres medievales conservadas y por la producción de Vernaccia, un vino blanco con denominación DOC desde 1966. Volterra, asentada sobre una meseta, guarda restos etruscos y romanos junto a una muralla urbana prácticamente intacta. Para quienes disfrutan del turismo activo, la Maremma, en la costa sur, ofrece reservas naturales, playas salvajes y la red de senderos de la Alta Via dei Monti Liguri. El valle de la Garfagnana, en el noroeste, abre el acceso a los Alpes Apuanos, donde el mármol se extrae desde época romana.
Información práctica
- Cuándo ir: De abril a junio y de septiembre a octubre las temperaturas son suaves y la afluencia de turistas, menor que en julio y agosto.
- Cómo moverse: El coche de alquiler es la opción más práctica para recorrer el interior y los pueblos en altura. El tren conecta con regularidad Florencia, Pisa, Siena y Arezzo.
- Reservas anticipadas: Museos como los Uffizi exigen reserva con entrada de acceso programado, sobre todo entre junio y agosto.
- Moneda y propinas: Italia utiliza el euro. La propina no es obligatoria, aunque es habitual redondear la cuenta en restaurantes.
- Idioma: El italiano es la lengua oficial. El inglés se habla con facilidad en las zonas turísticas, pero mucho menos en los pueblos pequeños.

